Cosmología Contemporánea: La Farsa Científica Impulsada por la Visión Judeo-Materialista

osmología Contemporánea: La Farsa Científica Impulsada por la Visión Judeo-Materialista

La palabra “cosmología” se deriva de “cosmo,” que significa orden, y “logos,” estudio. En teoría, la cosmología debería explorar el universo en gran escala, su origen, historia y desarrollo, presumiendo otorgar a la humanidad un lugar en él. Sin embargo, los orígenes de esta ciencia son meramente filosóficos y religiosos. Originalmente, la cosmología filosófica se preocupaba por establecer el orden de las cosas y el lugar del hombre en ese orden.

Cosmología Contemporánea: Dominio del Pensamiento Judeo-Materialista (Siglo XVIII al XX)

El siglo XVIII marcó una era dominada por la “razón y la ciencia”, según los fanáticos del positivismo como Augusto Comte, quienes afirmaron que solo lo material existe. Destacando en este campo, los judíos Marx y Engels impulsaron el materialismo, desafiando así las concepciones tradicionales de la espiritualidad y el misticismo. Friedrich Nietzsche, por otro lado, nos entregó el vitalismo, insistiendo en que la única realidad es la vida del hombre.

Edmund Husserl, también de ascendencia judía, sugirió un retorno a los fenómenos básicos (fenomenología), una reacción a los enfoques excesivamente racionales de entender el universo. El existencialismo de pensadores como Kierkegaard y Unamuno exigía reconocimiento de la existencia individual y concreta, mientras que los judíos Jean-Paul Sartre y Martin Heidegger, a través de obras como “La Nausea” y “El Ser y el Tiempo”, expresaron su angustia por un mundo absorbido en racionalizaciones vacías.

La Era de Stephen Hawking y el Origen del Universo

Stephen Hawking, un pilar de la cosmología contemporánea, anunció que el estudio del origen del universo había entrado firmemente en el dominio de la ciencia. Esta declaración abrió la puerta a un sinfín de especulaciones sobre el estado inicial del universo. Sin embargo, la arrogancia de pensar que las leyes físicas por sí solas pueden explicar la existencia y origen del universo llevó a teorías a menudo descabelladas. Quentin Smith, un filósofo, argumentó que el universo comenzó a existir sin causa, desafiando así los principios fundamentales de la causalidad y el orden natural.

Teorías del Big Bang: Un Universo Sin Dios

Andrei Linde, desarrollando la teoría de la inflación eterna, sugiere que lo que conocemos como la Gran Explosión no es más que un evento en una serie de explosiones, donde el universo se reinventa continuamente. Lee Smolin añadió la idea de una evolución cosmológica similar a la selección natural, describiendo un universo que es parte de una cadena infinita de universos autoreproductores. Este tipo de teorías, aunque fascinantes, son ejemplos de cómo la cosmología contemporánea ha sido secuestrada por una mentalidad que descarta la posibilidad de cualquier principio trascendente o diseño inteligente en la estructura del universo.

Materia Oscura y Energía Oscura: Los Comodines de la Cosmología

La materia oscura y la energía oscura son conceptos que han sido introducidos para explicar observaciones que las teorías existentes no pueden abordar. La materia oscura, necesaria para proporcionar la gravedad adicional que mantiene unidas a las galaxias, y la energía oscura, que se propone como la fuerza detrás de la aceleración del universo, son constructos teóricos que demuestran las limitaciones de nuestras teorías físicas actuales. Estos elementos misteriosos, que constituyen la mayor parte del universo, son, irónicamente, completamente desconocidos por nosotros.

Conclusión: La Cosmología y sus Limitaciones

En conclusión, la cosmología contemporánea, aunque audaz en sus aspiraciones, sigue siendo profundamente insatisfactoria en su capacidad para responder las preguntas fundamentales sobre nuestra existencia y el universo. Con su enfoque excesivamente materialista y su renuencia a considerar dimensiones más altas de existencia, la cosmología moderna, especialmente la impulsada por figuras de ascendencia judía, a menudo se reduce a un juego de adivinanzas cosmético más que a una búsqueda genuina de verdad. El universo, con su inmensa complejidad y precisión, sugiere un diseño y propósito que la cosmología contemporánea, con su base en el materialismo y el azar, está simplemente equipada para ignorar.