Arqueólogos hallan cementerio precolombino en Guápiles

Investigación del Museo Nacional

Excavaciones en sitio descubrieron un complejo funerario de tres montículos
Los expertos han encontrado, hasta ahora, 59 artefactos de cerámica

Guápiles, Limón. El terreno de dos hectáreas en donde se construirá el Liceo de San Rafael de Guápiles, Pococí, fue el sitio donde un grupo indígena antecesor de los huetares enterró a sus muertos.

Investigadores del Museo Nacional, liderados por el arqueólogo Francisco Corrales, comprobaron la existencia de un conjunto funerario dividido en tres sectores, de los cuales se han excavado dos.

El sitio arqueológico, denominado Liceo, resguarda tres túmulos o montículos de piedra utilizados para cubrir una sepultura. Enterrados bajo las piedras, los expertos han hallado hasta el momento 59 artefactos de cerámica entre ofrendas funerarias y objetos de uso cotidiano.

Según Corrales, el cementerio fue construido por un grupo indígena antecesor a los huetares que habitó esa zona en el período que va del año 300 al 800 d. C.

“Durante esa fase, conocida como La Selva, ya funcionaban grupos con una organización social compleja en torno a un cacique y estructurada en sectores. El sistema de enterramiento que observamos aquí nos revela el elevado nivel de desarrollo de esas comunidades”, detalló el arqueólogo.

Misterios entre piedras. Las dos excavaciones realizadas hasta el momento revelaron dos túmulos de configuraciones muy distintas que intrigan a los antropólogos. “El primer empedrado no tiene una forma definida, es como una gran mancha desordenada, mientras que el segundo túmulo tiene una forma oblonga. La estructura presenta dos semicírculos que se entrelazan , pero no llegan a cerrarse. Esta formación es poco común”, declaró Corrales.

De acuerdo con el antropólogo, estas variantes los llevan a pensar si la estructura de los empedrados tenía que ver con la condición social y económica de las personas enterradas ahí.

“Un aspecto interesante es que no hallamos fosas marcadas. Es posible que el cadáver se colocara directamente en el suelo. Luego se ubicarían los conjuntos de objetos, cerca de su cabeza o de sus pies. El cuerpo y los artefactos eran cubiertos con piedras de diferentes tamaños”, afirmó el especialista.

Las piedras utilizadas son de río y tienen distintos tamaños: las grades delimitan los espacios, las medianas le dan forma a la estructura y las pequeñas, conocidas actualmente como “coyolillo”, sirven para sellar. “Las piedras se colocaron algunas veces en grupos pequeños y en otras forman una o dos hileras”, explicó Corrales.

Tesoros de cerámica. El antropólogo Corrales aseguró que un análisis de la cantidad y la calidad de los artefactos hallados les dará pistas sobre las características de esos pobladores.

“Hasta el momento hemos encontrado 59 artefactos entre piezas completas y fragmentos de objetos que servían como ofrendas funerarias, pero también de utensilios de uso cotidiano. Estaban organizados en grupo entre 3 y 12 objetos, y todavía tenemos que determinar si se colocaban cerca de la cabeza o de los pies del difunto”.

Vasijas, ollas y trípodes son los artefactos más comunes, y la mayoría fueron realizados en cerámica bicroma (dos colores). Muchos de ellos tienen motivos de animales

Los expertos permanecerán en el sitio hasta finales de noviembre para excavar del tercer sector.

Fuente: La Nación