Sección: Celebraciones

Escrito por:
Lord Cernunnos
Coven Awen
W.T.H

Aprovechando que se acerca una de las celebraciones importantes dentro del calendario litúrgico de la mayoría de los Paganos y Wiccans, les compartimos este pequeño artículo que hemos desarrollado con respecto a un árbol sagrado el cual tiene mucho que ofrecernos y que aunque para muchos de nosotros sea desconocido forma no solo parte de los bosques de Europa sino que también lo podemos encontrar en Costa Rica, permitiéndonos ingresarlo dentro de los temas que nos interesan desarrollar dentro de la Wicca Tradicional Hispanoamericana; la WTH es una tradición que dio origen hace unos años con el fin de desarrollar temas de la Wicca aplicables en los Paises Hispanos, todos los covens que pertenecen a WTH, trabajan arduamente buscando los símbolos mágicos ocultos en los mitos de nuestras tradiciones autóctonas y se unifican en un bloque llamado ALAH.WICCA . Para mayor información los remitimos a la página www.alahwicca.org

Brezo:

Letra Ogham :Ur ”U”
Pronunciación: “Ooor”
Nombre científico: Calluna Vulgaris
Nombre común: Breso
Deidad relacionadas con El Breso y Litha: Janus Bicéfalo, Dioses del Roble y el Acebo, deidades dobles-opuestos, Diosas del amor, Venus-Erycina (Diosa Flora Itálico Romana), Ureica (la diosa madre que brota y florece).

El Brezo se caracteriza por su tono de Verde y flores de colores llamativos, con pequeñas hojas, tienden a crecer en suelos arenosos y algo secos, pero también tienen la gran capacidad de absorber excesos de Agua por tal razón en Wicca sus flores rojas representa la pasión que se puede sentir en el Solsticio Estival (Litha), mientras que el de flores blancas representa la fuerza equilibrante que modera la fuerza pasional, en un sentido representa el equilibrio realizado ciclo tras ciclo entre el Rey del Robre y el del Acebo, o en términos nuestros entre el Invierno y el Verano. El Brezo es un arbusto que se puede encontrar en algunas zonas montañosas de nuestro país, sin embargo en la W.T.H trabajamos con su símbolo Ogham para atraer sus propiedades mágicas, debido a que actualmente para los que vivimos en la ciudad nos es difícil poder conseguir una ramita de este árbol, por lo tanto se nos hace más factible atraer por magia simpática sus propiedades mágicas.

La letra Ur posee la peculiaridad de que al ser una fuerza equilibrante y reguladora nos logra colocar en un estado de conciencia para poder percibir los reinos espirituales en la naturaleza, Ur también nos obsequia una gran sabiduría si logramos conectarnos con su energía por medio de la meditación, recordemos que esta letra está asociada con el Solsticio de Verano, por lo tanto es más fácil conectar con los planos más sutiles debido a la influencia de este Sabbath, pudiendo ayudarnos a encontrar nuestros Guía Espiritual favoreciendo en desarrollo y curación personal a través de nuestro Ser interno, guías o Santo Ángel Guardián. Recordemos también que para los Druidas el Brezo es una planta muy utilizada para desarrollar los poderes de videncia también es muy utilizada en forma de escoba con el fin de barres energías negativas del suelo.

Por su relación con la puerta del Solsticio de Verano (Cáncer como puerta de la encarnación) Ur se convierte también en un canal por donde pueden fluir las energías en dirección descendente desde los mundos espirituales hasta el plano físico.
Se puede usar su energía visualizando el símbolo sobre cualquier chakra ya que nos ayudaría a equilibrarnos a cualquier nivel, ya sea físico, emocional o mental, tal y como lo podríamos interpretar en el diagrama , las energías del Brezo pueden ser contactadas visualizando el signo e impregnándolo con pensamientos que representen equilibrio, podemos dibujarlo en un trozo de papel poder meditar en el o visualizarlo en la mente y mantralizar su nombre en Ogham, también puede ser usado para decorar nuestras herramientas con el fin de despertar en ellas la energía del Brezo, podemos usar una o todas de estas técnicas también podemos usar nuestra creatividad para desarrollar nuevos usos del símbolo.

Un sencillo ejemplo de ritual para Litha utilizando el sigilo Ur.

Si no tienes altar y deseas hacer el ritual dentro de tu casa puedes poner un paño o tela en una mesa o sobre el piso y colocar los objetos sobre este. Si tienes la opción de hacerlo en el jardín, en un parque o montaña puedes usar un tronco o sobre el suelo o césped.

Podemos utilizar dos velas una negra y otra blanca, o una bellota de pino para el invierno y un girasol o ramo de flores amarillas para el verano.
Unos fósforos y un incienso de sándalo o algún aroma que le agrade.

Un caldero, recipiente o plato pequeño de vidrio o barro.
Un trozo de papel en el cual escribiremos actitudes o vicios que deseamos dejar en el pasado, en la parte de tras del papel dibujaremos el signo de Ur.
Podemos rodear la vela blanca con algunas flores de temporada que recolectemos en nuestro jardín y la vela negra con algunas hojas rojizas y un poco secas.

Ritual:

Encendemos el incienso y recitamos:

“Espíritus del bosque, ancestros de mi pueblo, dioses y diosas de la mitad del año, los invoco a este lugar sagrado, traigan sus bendiciones y protejan este lugar” (visualizamos la energía descendiendo desde el cielo y ascendiendo desde la tierra rodeándonos y formando un anillo de protección a nuestro alrededor)

Encendemos ambas velas y Recitamos:

“Estamos en la mitad del año, la luz y la sombra en equilibrio, las brujas y brujos danzamos en la fogata y los Dioses Gemelos empiezan la Justa”.

(Podemos cerrar los ojos y visualizar una justa de espadas entre el dios negro y el blanco donde el dios negro vence al dios blanco).

Apagamos la vela Blanca con los dedos o apagavelas y recitamos:

El Oscuro ha vencido y la tierra entra en las tinieblas de donde todo procede, para enseñarnos que la luz es para alumbrar y que de la muerte viene la vida.

Encendemos el papel con la vela negra que queda encendida y recitamos:

“panta rhei, ouden menei”: “Todo cambia, nada es”.

Podemos hacer en este punto una meditación en la cual nos comprometemos a hacer lo posible por transmutar esta situación en nuestra vida.

Para finalizar cantamos en voz vibrante tres veces el nombre Ur y visualizamos el símbolo en luz blanca y brillante de la siguiente forma:

“Ooooorrrrr, Ooooorrrrr, Ooooorrrrr”

Nos quedamos en recogimiento unos minutos disfrutando de la energía del ritual:
Damos gracias a los dioses y elementales por su presencia apagamos la vela negra o la podemos dejar toda la noche, esto depende de la privacidad, recuerda solo tener cuidado si la dejas encendida para evitar algún accidente.

Fin del Ritual.

Por Paulo Coelho

Cuenta una antigua y conocida leyenda, cuyo origen no pude verificar, que una semana antes de Navidad, el arcángel San Miguel pidió que sus ángeles visitasen la Tierra, pues deseaba saber si estaba todo listo para la celebración del nacimiento de Jesucristo. Los envió en parejas, siempre un ángel mayor con otro más joven, de manera que pudiesen transmitirle una opinión más completa de lo que ocurría en la Cristiandad.

Una de estas parejas fue enviada a Brasil, y acabó llegando cuando ya era muy de noche. Como no tenían dónde dormir, pidieron abrigo en una de las grandes mansiones que pueden verse en ciertos lugares de Río de Janeiro.

El dueño de la casa, un noble al borde de la ruina (lo que, por lo demás, ocurre con mucha gente que vive en esta ciudad), era un fervoroso católico, y reconoció de inmediato a los enviados celestiales por las aureolas doradas que se veían alrededor de sus cabezas. Pero estaba muy ocupado preparando una gran fiesta para celebrar la Navidad, y no quería estropear la decoración ya casi terminada: les pidió que fuesen a dormir al sótano.

Aunque las tarjetas navideñas están siempre ilustradas con nieve cayendo, la fecha en Brasil cae en pleno verano. En el sótano que se les indicó a los ángeles hacía un calor terrible y el aire, lleno de humedad, era casi irrespirable. Se tumbaron sobre un suelo duro, pero, antes de comenzar sus oraciones, el ángel de más edad se dio cuenta de que había una grieta en la pared. Se levantó, la arregló empleando sus poderes divinos, y volvió a sus oraciones nocturnas. Pasaron la noche como si se encontraran en el infierno, del calor que hacía.

Durmieron muy mal, pero tenían que cumplir la misión que Dios les había encomendado. Al día siguiente, recorrieron la gran ciudad, con sus doce millones de habitantes, sus playas y montañas, sus contrastes, sus bellos paisajes y sus rincones más horribles. Rellenaron informes y, cuando empezó a caer la noche, partieron hacia el interior del país. Sólo que, confundidos por la diferencia horaria, una vez más se encontraron sin lugar para dormir.

Llamaron a la puerta de una casa humilde, donde una pareja vino a recibirlos. Como no tenían acceso a los grabados medievales que retrataron a los mensajeros de Dios, no reconocieron a los dos peregrinos, pero afirmaron que, si necesitaban un lugar para pasar la noche, la casa era suya. Prepararon una cena, les presentaron al pequeño bebé recién nacido, y les ofrecieron su propio cuarto, pidiendo disculpas porque eran pobres, el calor era grande, y no tenían dinero para comprar un aparato de aire acondicionado.

Cuando despertaron al día siguiente, encontraron al matrimonio bañado en lágrimas. El único bien que poseían – una vaca que daba leche, queso y sustento para la familia – había aparecido muerta en el campo. Se despidieron de los peregrinos, avergonzados porque no podían prepararles un desayuno.

Mientras caminaban por la carretera de barro, el ángel más joven manifestó su disconformidad:

-¡No consigo entender esa manera de actuar! El primer hombre tenía todo lo que necesitaba, y a pesar de eso lo ayudaste. ¡Y por esta pobre pareja, que nos recibió tan bien, no has hecho nada para aliviar su sufrimiento!

Las cosas no son lo que parecen – dijo el ángel más veterano -. Cuando estábamos en aquel sótano horrible, me di cuenta de que había mucho oro almacenado en la pared de aquella mansión, escondido allí por un antiguo propietario. Por la grieta se veía parte del tesoro, y decidí ocultarlo de nuevo, porque el dueño de la casa no sabía ayudar al que lo necesitaba.

»Ayer, mientras dormíamos en la cama que nos ofreció el matrimonio, noté que un tercer invitado había llegado: el ángel de la muerte. Había sido enviado a aquella casa para llevarse a un niño, pero como lo conozco desde hace muchos años, conseguí convencerlo para que se llevara, en vez del niño, la vida de la vaca.

»Acuérdate del día que estamos a punto de celebrar: como las personas dan mucha importancia a la apariencia, nadie quiso recibir a María. Pero los pastores la acogieron, y por esta razón, les fue concedida la gracia de ser los primeros en contemplar la sonrisa del Salvador del Mundo.

Cuenta una antigua y conocida leyenda, cuyo origen no pude verificar, que una semana antes de Navidad, el arcángel San Miguel pidió que sus ángeles visitasen la Tierra, pues deseaba saber si estaba todo listo para la celebración del nacimiento de Jesucristo. Los envió en parejas, siempre un ángel mayor con otro más joven, de manera que pudiesen transmitirle una opinión más completa de lo que ocurría en la Cristiandad.

Una de estas parejas fue enviada a Brasil, y acabó llegando cuando ya era muy de noche. Como no tenían dónde dormir, pidieron abrigo en una de las grandes mansiones que pueden verse en ciertos lugares de Río de Janeiro.

El dueño de la casa, un noble al borde de la ruina (lo que, por lo demás, ocurre con mucha gente que vive en esta ciudad), era un fervoroso católico, y reconoció de inmediato a los enviados celestiales por las aureolas doradas que se veían alrededor de sus cabezas. Pero estaba muy ocupado preparando una gran fiesta para celebrar la Navidad, y no quería estropear la decoración ya casi terminada: les pidió que fuesen a dormir al sótano.

Aunque las tarjetas navideñas están siempre ilustradas con nieve cayendo, la fecha en Brasil cae en pleno verano. En el sótano que se les indicó a los ángeles hacía un calor terrible y el aire, lleno de humedad, era casi irrespirable. Se tumbaron sobre un suelo duro, pero, antes de comenzar sus oraciones, el ángel de más edad se dio cuenta de que había una grieta en la pared. Se levantó, la arregló empleando sus poderes divinos, y volvió a sus oraciones nocturnas. Pasaron la noche como si se encontraran en el infierno, del calor que hacía.

Durmieron muy mal, pero tenían que cumplir la misión que Dios les había encomendado. Al día siguiente, recorrieron la gran ciudad, con sus doce millones de habitantes, sus playas y montañas, sus contrastes, sus bellos paisajes y sus rincones más horribles. Rellenaron informes y, cuando empezó a caer la noche, partieron hacia el interior del país. Sólo que, confundidos por la diferencia horaria, una vez más se encontraron sin lugar para dormir.

Llamaron a la puerta de una casa humilde, donde una pareja vino a recibirlos. Como no tenían acceso a los grabados medievales que retrataron a los mensajeros de Dios, no reconocieron a los dos peregrinos, pero afirmaron que, si necesitaban un lugar para pasar la noche, la casa era suya. Prepararon una cena, les presentaron al pequeño bebé recién nacido, y les ofrecieron su propio cuarto, pidiendo disculpas porque eran pobres, el calor era grande, y no tenían dinero para comprar un aparato de aire acondicionado.

Cuando despertaron al día siguiente, encontraron al matrimonio bañado en lágrimas. El único bien que poseían – una vaca que daba leche, queso y sustento para la familia – había aparecido muerta en el campo. Se despidieron de los peregrinos, avergonzados porque no podían prepararles un desayuno.

Mientras caminaban por la carretera de barro, el ángel más joven manifestó su disconformidad:

-¡No consigo entender esa manera de actuar! El primer hombre tenía todo lo que necesitaba, y a pesar de eso lo ayudaste. ¡Y por esta pobre pareja, que nos recibió tan bien, no has hecho nada para aliviar su sufrimiento!

Las cosas no son lo que parecen – dijo el ángel más veterano -. Cuando estábamos en aquel sótano horrible, me di cuenta de que había mucho oro almacenado en la pared de aquella mansión, escondido allí por un antiguo propietario. Por la grieta se veía parte del tesoro, y decidí ocultarlo de nuevo, porque el dueño de la casa no sabía ayudar al que lo necesitaba.

»Ayer, mientras dormíamos en la cama que nos ofreció el matrimonio, noté que un tercer invitado había llegado: el ángel de la muerte. Había sido enviado a aquella casa para llevarse a un niño, pero como lo conozco desde hace muchos años, conseguí convencerlo para que se llevara, en vez del niño, la vida de la vaca.

»Acuérdate del día que estamos a punto de celebrar: como las personas dan mucha importancia a la apariencia, nadie quiso recibir a María. Pero los pastores la acogieron, y por esta razón, les fue concedida la gracia de ser los primeros en contemplar la sonrisa del Salvador del Mundo.

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La Saturnalia

La Saturnalia era un festival en honor a Saturno que se celebraba el 17 de diciembre. Fue creado por Jano, el dios de dos cabezas, que había recogido a Saturno cuando fue derrocado por su hijo Júpiter, con el objeto de conmemorar el reinado de Saturno que fue la edad de oro.

Estas fiestas, cuya institución se remontaba a mucho más allá de la fundación de Roma, consistían principalmente en representar la igualdad que reinaba originalmente entre los hombres. Comenzaban el 16 de diciembre de cada año. Originalmente sólo duraban un día, pero el emperador Augusto pidió que se celebraran durante tres días, a los cuales más tarde Calígula añadió un cuarto. Durante estas fiestas, se suspendía el poder de los amos sobre sus esclavos, y éstos tenían derecho a hablar y actuar con total libertad. No se respiraba más que placer y alegría: los tribunales y las escuelas cerraban, no estaba permitida la guerra ni la ejecución de criminales, ni ejercer otro arte que el de la cocina, se enviaban regalos y se daban suntuosas comidas. Además, todos los habitantes de la ciudad dejaban de trabajar: la población acudía en masa al monte Aventino, para disfrutar del aire campestre. Los esclavos podían criticar los defectos de sus amos, jugar contra ellos y éstos les servían en la mesa, sin importar los platos que se rompieran.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran una importante festividad romana. Se las llegó a denominar “fiesta de los esclavos” ya que en las mismas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas; eran, si se permite la comparación, Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla.

Las Saturnales se celebraban por dos motivos que ahora mencionamos:
En las fechas a comienzos de año en honor al dios Saturno.
Al triunfo de un victorioso general (fiesta del triunfo);

Las primeras se celebraban del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno). Probablemente las Saturnales fueran la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la edad de oro de la tierra. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles cambiados con los de sus dueños.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.

Celebración

Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 19 de diciembre, con sacrificios y un banquete público festivo. Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 19 al 25 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas a atender a la costumbre popular, visto el fracaso que supuso intentar reducir a 3 o 5 días de celebraciones. A finales del siglo I, las vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días.

En las fiestas Saturnales, los romanos amigos y familiares, se hacían regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la Navidad esta basada en las fiestas Saturnales. Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes.